Randall Roque, antipoesía en la Isla Pop

 En la poesía hay un juego sucio, un mundo de imitadores que pocas veces resalta, Randall Roque, poeta y escritor costarricense tiene una voz corroída, unos versos adulterados que pocos sabrán asimilar.

Su lirica es antipoética, una antítesis de la forma y la elegancia snob de muchos poetas de su generación. Eso le ha valido el aplauso y el desprecio, pues sus palabras son sinceras en un mundo de falsos elogios.

Isla Pop su última obra encaja en la libre poética, junto  al arte gráfico del maestro pictórico Carlos Tapia, haciendo una síntesis placentera a la vista. Pero es el mismo autor que converso con Revista Íkaro, quien explica sus vivencias artísticas por medio de sus palabras y la razón por la cual le creemos uno de esos dioses malditos.

 

¿Isla Pop es una apuesta fuerte si lo vemos en términos de póker?

R/ El Póker es un deporte de la mente, un juego de apuestas y cartas ocultas, en las que gana tanto la razón matemática como la psicología mejor elaborada. Es un juego en el que Stu Ungar  (The Kid) supo mostrar un camino, perdido entre las apuestas y las drogas, pero convencido de ser el mejor. Es entonces, un juego de estrategia, y, en ese sentido, Isla Pop puede que sea una carta dispuesta para el juego, sin saber si otros apostarán por ella. Se apuesta en el tapete verde de la poesía, donde existen jugadores a los que respeto por su trabajo y otros, a los que sacaría de la mesa.

Isla Pop, es una apuesta por una poesía distinta, simple, comunicativa, conformada de las pequeñas cosas que conforman la vida, esa muerte que nos sucede todos los días y reconocemos hasta el final, esa muerte que descansa en un modo de amar, un modo de odiar, una forma  del consumo, lo efímero y eterno que puede hallarse en una bolsa plástica; aunque siempre mantiene líneas amorosas, pues soy una balada perdida y no puedo escribir sino de la experiencia propia y ajena. Ahora, que en un mundo como el nuestro el sentir es una debilidad, debemos apostar por retomar las emociones. No observo a Isla Pop ajena al color de Tapia, sus ilustraciones casi naif. Es un todo, pero en ese todo, somos una carta, buena o mala, eso lo juzga la gente.

Al final, un apostador no está para agradar al mundo, se sienta a jugar y ganar, pero si pierde, retoma el juego para la siguiente apuesta.

¿Acaso no estamos apostándonos constantemente a la vida?

En algunos  poemas de Isla Pop, se encuentran referencias personales, ¿Por qué tanta revelación intima en este libro?

Todos mis libros tienen revelaciones personales. Al fin y al cabo, es mi vida lo que creo conocer mejor. No se trata de diarios, sino de la transformación del dolor, del odio, de la herida en la palabra. Hubo una mujer que estando conmigo quería hacerme desayuno y quemaba las tostadas. Yo las comía con amor y le decía “están muy bien”, pero ella lloraba porque decía que “no sabía hacer nada bien”. Eso en sí mismo ya es un poema, yo solamente acomodé las palabras. De ahí que escribo: “Cosas que puedo decirte”,

COSAS QUE PUEDO DECIRTE

Crees que sabes del amor,

porque estuviste en muchos autos

antes de estar conmigo

 

Crees con sinceridad,

que todo debe ser perfecto

y lloras si un par de tostadas

se te queman en la cocina

 

Crees que por mis años,

comprendo todo del amor

y te equivocas,

esperas mucho de mí,

del amor yo no sé nada

 

De todo eso que crees,

lo único que puedo decir

cuando preparas el desayuno,

la vida es una gota de leche

que se extiende en el café

 

Tal como digo,

no son muchas cosas

las que conozco,

pero no estoy solo en casa,

y no lo estaré, por mucho tiempo.

El asunto está en que vivimos un amor idealizado y de ahí la tristeza, esa enfermedad del cariño. Estamos siempre por alcanzarlo, el paso siguiente que nunca llega y el amor es una tostada carbonizada en el desayuno, la presencia de una mujer que se extiende “como gota de leche en el café”.

Esa es la poesía que escribo, no la que debe ser, sino la que deseo hacer y en la coincidencia con un lector la agradezco, pero si no es bien recibida no me preocupa, hay más jugadores por quienes pueden apostar. Lo mío es una coincidencia de emociones y razón, que comparto con quienes deseen recibirla sin compromiso.

Todo poeta escribe de referencias personales, es su vida y la vida de otros en la suya de lo que habla; ya te digo, la poesía ante todo es coincidir.

También esa mujer, que deseando tener un hijo, nunca pudo, esa que lleva una tristeza que disimula y te sonríe.

LEER TE HACE MÁS HERMOSA,

AUNQUE TE VEA MÁS TRISTE

A veces despertás de madrugada

con los libros de Anaïs Nin a flor de piel

y son tremendas esas horas de las letras

 

A veces, sencillamente sos Pizarnik

cruzando en silencio la habitación

mirando rosas, pulverizándolo todo

 

Cuando me siento triste,

realmente triste e inconsolable,

es cuando venís despacito,

sacando cuentas con los dedos

y sabés que no estás embarazada

 

Entonces,

juraría que sos Alfonsina Storni

metiéndose entre las cobijas

como buscando el mar

También hay poemas sociales, poemas que te hablan de bolsas plásticas como la eternidad, ero si de mis poemas extraés frases o versos, te vas a equivocar, porque el poema que escribo es una sola imagen carente muchas veces de metáforas o símiles individuales y estructuradas con simpleza como un todo. Busco lo simple, lo que se comprenda, pero con un estilo personal. Cuando leés Generación 90 te vas a encontrar con esa vida que cruzamos en el grupo La Enésima Silla y un poco más en el tiempo, una vida de poetas se perdían y siguen perdiéndose. Un poema de una realidad que quien sepa contextualizarlo va a entenderlo de mejor manera.

GENERACIÓN 90

 

He visto a escritores caer en el alcohol

como un toro cae sobre su sangre,

con los ojos perdidos,

arrastrado por el polvo,

con la roja lengua cortando la arena

en círculos estúpidos;

drogados,

morir de sida,

amigos perdidos,

todo por culpa de un poema

que no los salva

 

He visto sus narices cortadas en líneas,

emborracharse para aceptar

la vida intolerable de los oficinistas,

caminar,

muertos,

coagulada la sangre

entre los ojos

 

Maldita vida que encarcela la razón

con el pecho abierto y trozos de carne

en tiras satinadas desde sus manos,

amoratada de golpes

y gritos en las ciudades

 

El amor los mira con asco

y se pierden en un deseo inasible,

estructuras de hierro

en medio de ciudades vacías

con música pop,

el sonar grave de las discotecas

y los DJ con anfetaminas

 

En camas de hospital

han llamado a la carne de sus madres

 

No han temido a la muerte

hasta que en sus ojos no hubo vida

y dudaron del vacío

 

Sus manos se estrujaron

en rabiosos perros

cuando se les escapaba

el último segundo

desde las catedrales

renegaron de las iglesias

y la bendición de los bares

como sitios de descanso

 

Estuvieron en casa,

con putas,

embebidos,

pidiéndome monedas,

quemando los sillones

con cenizas de humo blanco,

vomitando las paredes,

rebuscando en basureros

un trago de sirope

para amortiguar el alcohol

 

Todos pertenecíamos al tiempo

en que las generaciones

se perdían por principio

en la calle de la amargura,

junto a chet baker en san francisco,

su ruidosa trompeta,

sus dientes sangrantes

por las palizas

 

Nos sacábamos a golpes la vida;

por deudas nos desprendían

las muelas del juicio,

la dignidad,

los amores con mujeres

perdidas en la noche,

en habitaciones con un catre

y colchonetas de paja

que punzaban mientras cogías

 

Esas putas tristes

nunca sintieron tanto amor;

las colgamos en las carnicerías

como novias con el sexo rasgado

 

Me alejé de estos mundos inasibles

y como brea los cargo en la culpa

 

Otras generaciones nacerán

de estas semillas

y se perderán

al igual que nosotros

 

***

Se trata entonces de la vida, de la simplicidad de las cosas, sin artificios, como se puede hablar de un cepillo de dientes para entender el desuso del amor, o de una bolsa plática para su eternidad. Esos antagonismos siempre vitales en la poesía. Así podría indicarte otros, pero son más de cien poemas y bueno, el asunto no va por ahí.

 

BOLSA PLÁSTICA

Una bolsa plástica contra el asfalto,

rodando, empujada por el viento,

deja migajas de pan y las perdices

se alimentan y cantan

¿Ves esa calle donde el semáforo cambia

y la gente camina con miedo de tocarse?

 

Unos son como plástico vacío,

otros como el pan,

otros como pájaros,

otros como el canto

pero vos

sos esa fuerza

que nadie mira

y sin la cual,

nada existe

Se nota tu admiración por Bukowski en dos poemas o es desprecio solapado por los imitadores que lo tienen como arquetipo.

Realmente, hay muchos poemas que me gustan, pero no admiro a un misógino, Bukowski, es más que su borrachera, más que sus poemas vulgares. Hay un poema, “pájaro azul” de una sensibilidad tremenda. Los falsos lectores se han quedado en las redes y no en los libros, esos son los que reproducen la vulgaridad pero no el poeta.

También hay poetas que me enriquecen como lector: Sexton… Pizarnik es tremenda, Chuck Palaniuk, lo leí hasta hace poco por recomendación de un amigo y tiene cuentos sorprendentes, Houellebecq me encanta. Pero a mujeres como Sexton, las amaría solo por lo que escriben y cómo lo escriben. Aspiro a alcanzar ese nivel de arte, esa transparencia en la que no te importa lo que opinen. Escribir es desgarrase, exponerse como carne muerta y asumir las consecuencias. Eso lo hizo Bukowski también, por eso lo respeto, pero no lo admiro, tal como dije, era un misógino, agresor y no puedo coincidir más que en algunos poemas y la intensidad con que se refleja. Además de la evocación a la destrucción de toda idealización de la persona que nos impide ver la obra por sobre este culto a la imagen de nuestros tiempos.

Lo que leíste en Isla Pop, es más una crítica al burgués latente dentro del escritor, la sorna a los falsos poetas y lectores que reproducen uno o dos textos leídos y dan con ello por conocida su literatura, es la evocación a desacralizar, desmitificarlo todo para poseer el poema, lo que está lejos de showman, lo que realmente se busca al abrir un libro.

Por eso no me gustan las reuniones de poetas, el falso aplauso, la algarabía de esa convivencia solapada en los egos de la creatividad. Puedo prenderlos a todos con leña verde, para que ardan despacio hasta que quede solo el poema.

¿Cómo fue el proceso en Isla Pop, pues es poco habitual el formato que tiene el libro?

El formato es más propio de Ediciones REA, que no escatimó en calidad. Además de la buena mancuerna que hice con la editora que me ayudó a seleccionar y reacomodar textos. Se necesitaba mantener el color y la textura de las ilustraciones de Carlos Tapia. Si usted mira el libro se da cuenta de inmediato que pareciera puede tocar los trazos del lápiz, esa “suciedad” de la imagen. Tiene una calidad de impresión que solo tienen las grandes editoriales y no se esperaría de una editorial independiente.

En cuanto al proceso de creación fue en redes sociales, hasta el final nos reunimos Carlos Tapia y yo. La gran ventaja es que Tapia es muy sociable, muy humano, un ser extraordinario, en cambio, uno trata de ser sociable, la escritura ante todo es soledad.

Se divide en cinco segmentos, tiene poemas sociales, poemas de amor, poemas referentes a los supermercados, las bolsas plásticas, al consumo. Isla Pop es una crítica al consumo, al ser humano objeto, a la posesión como el sentido del amor, al deseo como referente del sentir. Fue reacomodado con ayuda de la editora, pues escribo poemas, no libros y en ese sentido, necesitaba estructurarse; sin embargo, tiene dos poemas que fueron inamovibles, pues así lo pedí a la editorial. El primero, que es una frase sencilla “Esto no es poesía” y el último, que es una crítica a la poesía facilista “Esto tampoco es un poema; es pollo frito” el cual surge al tomar una conversación normal de Facebook y acomodar las ideas para demostrar que esos poemas que tanto gustan ahora, son nada, un vacío del pensamiento, un facilismo para personas sin mayor rigor ni talento, un efectismo. Así que en ese sentido, claro que existe una crítica. No es irrespeto a otros, es una postura, así como para otros soy sólo un poeta “romántico”.

A veces pensar te hace un disidente y me gusta cuando encuentro personas que se sienten exiliados de la poesía, disidentes y no les atrae la poesía caduca de Sudamérica ni que se las venden como novedosa, porque cuestionan, piensan, reaccionan ante una farsa del mercado. Tanto Parra como Zurita son mitos vivientes y se trata de desmitificar, a los gigantes y a los impostores.

En el poema “Caquita Blanca” este verso “-quien sabe volar se caga en la libertad de otros”, consideras que el poeta es un experto en joder a los demás.

Un poeta, es un concepto que hace una comunidad en apego estricto de cánones que interpretamos como literatura. La poesía es una abstracción, no puede transformarse porque es. Y aquello que ya es, no pertenece a nadie ni puede crearse con apego individual, de ser así, existirían los “poetas”. Es intangible, no existe la poesía absoluta, la única y si la poesía no existe, se entiende que tampoco existe el poeta. Es un concepto que asociamos a un modo de escritura. Al destruir las reglas o convencionalismo de lo que consideramos poesía actual, damos un paso hacia una aspiración, una búsqueda, precisamente es esa intangibilidad la que la hace única para cada individuo. Solo un poeta podría decir que hace poesía, si todas sus formas, toda su esencia le perteneciera, al no ser así, solo se es un lobo del sonido, que coincide con otros.

No estamos ante una idealización del poema, sino ante acercamientos tales, que quizá escribamos un buen texto, algo que apenas logre representar esa búsqueda. La eterna insatisfacción es la semilla de la creatividad.

Una vez aclarado un poco lo de “poeta”, no creo que sea éste quien “se caga en la libertad de otros”, es nuestra vanidad, ese ego de creer que somos algo que no existe. El poema “Caquita blanca” puede que solo sea una fotografía de un momento dado para una sociedad de consumo.

¿Quién es Jorge Enrique Adoum?

El poema para Adoum, mantiene ese humor negro, algo connatural en lo que escribo y, Jorge Enrique Adoum, es sin duda, un gran poeta; cuestión de leerlo.

¿Cómo fue trabajar con Carlos Tapia?

Carlos Tapia es un ser humano extraordinario, sensible y transparente que en ocasiones roza la irreverencia. Trabajar con él fue divertido. Es un poco el Sombrerero de Alicia, iridiscente en su vida como en sus obras, que quiso revelarse contra su estatus de pintor para ilustrar de manera libre un poemario, sin estigmas de lo que debía hacer, vender o crear. Puede que algunos no gusten tanto las ilustraciones, pero es ahí donde está su mayor honestidad con su gente. Quiso ser y fue un pintor libre, para darles algo único. Así que con todo esto, creo sale sobrando decirles cómo fue trabajar con Tapia.

Vos te defines como anti-poeta, y en ocasiones algunos poemas se nota un cierto repudio al cliché de que tiende a buscar el poeta.

No. Nunca he dicho que soy anti-poeta, quizá anti-poetas, que es muy distinto. Esas posturas innecesarias que alejan al ser humano de la gente. Ese mercadeo en los medios solo para figurar y que buscan sustituir a poetas que el Estado insiste en sostener en pedestales como Jorge Debravo, por otros cuya poesía es un reflejo de cánones vetustos de “antipoesía”.

Hay sitios que ocupan los poetas en un tiempo y espacio. Debravo lo ocupó con su propuesta, pero perteneció a una época específica, igual que Miguel Hernández. Lo mismo sucederá con Parra y con todos los demás, hasta con Zurita, que ya se lamenta desde su pedestal por la poesía.

Repudio nuestro ego, esa parte que nos impide crecer. Dentro del canon de la poesía universal no hemos logrado un espacio. Hay un gran auge de poetas y muy poca poesía.

Siempre me gusta preguntarle a los poetas, ¿esta agónica la poesía?

Lo cierto es que aquello que ya es, no puede agonizar.

He mirado y notado que en Costa Rica se imprimen muchos libros de poesía, pero los lectores son pocos. Es mi apreciación.

Bueno, una apreciación solo es parte de una subjetividad no contrastada con la realidad y ¿cómo se debate ante una apreciación?

Hay muchos libros publicados y deberían ser conscientes de si sus libros tienen la valía de un árbol; tome en cuenta que un árbol al menos da oxígeno y eso es el decir, da vida. Si un libro no sustituye al menos un poco de esa vida que pretende reemplazar, es mejor no hacerlo. Así que en Costa Rica se imprimen muchos egos, pero no precisamente muchos libros de poesía.

En cuanto a los lectores, no se necesitan muchos, solo coincidir con uno solo, es más que suficiente. Uno espera que alguien lo lea y se arriesgue a apostar por Isla Pop y al menos no defraudarlo.  Para las editoriales es distinto, ellas necesitan su inversión de vuelta, además, si te compran ahora te vuelven a publicar mañana, de lo contrario, de nuevo tendrás que andar con tus papeles sueltos hasta que alguien más confíe, hasta que despierten los lectores cautivos.

Pienso que lectores, realmente no son pocos, se observa en la feria del libro, pero si las editoriales independientes y del Estado siguen publicando basura, los lectores se apartarán creyendo que no hay nada bueno por leer. Vea usted a Mauricio Molina, a Paul Benavidez, a Alejandra Solórzano-Castillo, a Joan Bernal y tantos otros. Cada uno con estilo diferente y calidad, pero no se promueve, no se busca coediciones fuera de Costa Rica y las editoriales del Estado se vuelven la gran estafa.

Es un tema amplio, pero lectores hay, lo que falta con editores con visión y unidad entre las editoriales independientes, que se tornan habitaciones de culto para estereotipos poéticos, sin observar la gran variedad que existe en Costa Rica.

En qué proyectos estas trabajando y si apreciaremos nuevo material en tuyo en el 2017.

Para el próximo año (2017) estoy trabajando algunos proyectos. Recientemente el artista Hernán Arévalo me invitó a almorzar con él en su estudio para proponerme un trabajo y ya le envié algunos textos. Tengo otro que estamos trabajando y se está traduciendo al árabe por un poeta, así que también están en estudio por el Agente de un ilustrador muy conocido, pero de ese no hablo mucho pues no está nada confirmado.

Este año ha sido bueno conmigo. Mis textos fueron incluidos en antologías y revistas, algo que nunca me sucede en Costa Rica, pues si observa cualquier antología, no existo en ninguna. Es como si durante 20 años no hubiera escrito nada para el “status quo de la poesía”. La creación es mejor solitaria después de todo. No soy de lecturas tampoco.

Un día un escritor me decía que no esperara que me llamaran, y yo creo que no es ego, sino que hemos perdido el respeto mutuo, la amabilidad. Así que lo que me espera para el 2017 es seguir escribiendo, como el “lobo estepario” y me gusta la idea, ya me adapté a ello. Además, hay demasiados egos, vanidades, autoaplausos. Las lecturas se llenan de escritores pero no de lectores. Me gustaría hacer una lectura como la de Isla Pop donde vi muy pocos escritores y más lectores. Eso me agrada, porque quizá por esta vez, pueda pensar que se escribe para la gente común. Y no es que no me agrade ver a los amigos, sino que todos esperamos llegar a esos lectores que realmente quieran tus libros y no sea solo ese favor mutuo que se regresa en las lecturas entre poetas.

Eso creo que me espera, y la muerte a la vuelta de la esquina, como a todos.