La mancha de un pueblo que llora la partida

De un  compañero de vida.

Un águila posada en un nopal

Que sin poder alzar vuelo vive

La  desventura de un torrente alféizar de sangre,

Que arde de angustia por la destrucción.

Almas llenas de dolor, desespero y amargura.

Países lejanos sintiendo la pérdida

de una villa destruida por la furia de la naturaleza.

Con manos generosas, dispuestas ayudar al prójimo,

Sin crueldad, sin injusticia, sin miradas opresoras.

Corazones  dispuestos a brindar apoyo

A correr riesgo tras los escombros que se

Roban la ilusión de miles de personas,

En un entorno donde la podredumbre,

El fétido olor de la muerte acompaña la brisa.

Dolor detrás del despojo

Noches sin descanso, pero con la esperanza viva.

Y como si se tratara de una metáfora

           Verde, Blanco y Rojo

Son los colores que hoy enlutan al universo.

 

Por Claudia Tamayo.