La muerte lenta de la cultura

Por los azares de la vida un día tuve la oportunidad de conocer a la persona más culta con la que me he topado, su amor por la cultura, por las artes era inigualable. Era exquisito para mi persona escucharlo hablar, con retórica y firmeza, sabía discutir sin la imposición de su voz. Pero les comento algo más, esta persona no era un profesor, ni un artista, ni un yupi intelectualoide, era el humilde encargado de limpieza de una empresa. No termino el colegio, la escoba fue su sustento hasta que el cáncer se la arrebató de las manos.

Tan simple y corto anécdota es tan sólo para hacer quizás un reproche de esos, a los que los costarricenses estamos acostumbrados o tan sólo para hacer una clara evidencia, que tener cultura no es un simple acto de esferas artísticas o de poder.

Mientras este gobierno (ver nota) u otros gobiernos del mundo, en sus ahorros para salvar la economía lo primero que corta son los venas presupuestarias enfocadas a la cultura, muchas personas que no le soplan la nuca al ministro de turno luchan y abrazan su amor por la culturalización del hombre, y esa sapiencia la pasan de generación en generación.

Pero hoy, el mercado de lo popular busca de cualquier forma corromper esta cadena generacional, ahora los más jóvenes solo aspiran a lo burdo y simple, cada vez son pocos los que se salen de la olla.

Y es que la cultura no es una es cuestión administrable, pero si un elemento que si se propaga genera gran riqueza. Costa Rica está acostumbrada a una centralización capitalina de las expresiones humanas en las artes, pero la capital desconoce los baluartes  autóctonos de los rincones del país. Los niños de ahora los miran como “cosas ridículas”, la mofa es parte de su rutina de celulares.

Hoy más que nunca se necesita que las personas entiendan que la cultura es ciencia, que es matemática, que es arte, que es expresión. Hoy más que nunca, este país de falsa etiqueta social demócrata debe aprender, que lo más importante que debe financiar no es una dirección de “inteligencia y seguridad” o viajar a otros países para dar discursos bellos que a nadie le importan. Lo más importante es la educación y la cultura, pues son los pilares del éxito del humano.

Y como aquel humilde señor, que de 8 a 4 limpiaba oficinas, que no tenía televisor en su casa, pero si muchos libros, me enseñó que  amar la cultura o las artes no es una cuestión de títulos o políticos…es una cuestión humana y por ello todos deben tener acceso a ella.

Addendum:

Miren este video, expresa clara y emotivamente cual es el valor del arte, como elemento de nuestra cultura.

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