El 18 de agosto de 1996, La Jornada Semanal publico esta increíble entrevista a uno de los más grandes creadores del comic moderno, Jean Giraud conocido como Moebius (1938-2012). Hoy rescatamos  esta entrevista en Revista Íkaro.

Hace unas semanas llegó a México, procedente de la convención mundial de comics en San Diego, el extraordinario Jean Giraud, alias Moebius, una de las figuras centrales de la historieta. Moebius vivió en México de niño y perdió un submarino de plástico en el bosque; de acuerdo con el historietista, éste fue el primer legado que le hizo al mundo. En esta conversación, el consumado autor de El garage hermético regresa al país en el que vivió parte de su infancia.

Jean Giraud es una de las pocas personas que viven una esquizofrenia feliz: transita del comic clásico, comercial, con historias del oeste, a lo que puede llamarse comic de ciencia ficción espiritual. Cambia de su nombre real al seudónimo, del blanco y negro al color, del realismo a la fantasía desbordante, y en todo terreno se desenvuelve con absoluta maestría.

Después de más de tres décadas de ausencia en este país, donde residió por varios años, la presencia de Moebius resultó un descubrimiento para el público joven de la historieta, cuya atención se dirige, por lo general, al manga (comic japonés) y, por supuesto, al comic norteamericano.

La difusión de los trabajos de Moebius en México, pese a su enorme trascendencia, es muy limitada, así que su público, un tanto reducido pero verdaderamente devoto, se sintió reivindicado con esta visita organizada principalmente por la Sociedad Mexicana de Historietistas, la Embajada de Francia y el IFAL.

Entre lo más destacado de su obra, está el western que dibujó durante muchos años, con guión de Jean Charlier, Blueberry, y que ahora continúa solo; en colaboración con Alejandro Jodorowsky, produjo los seis libros de las aventuras de John Difool, El Incal (1980-88); además, es creador de los guiones y dibujos de las series El garage hermético (1976-79) y El Mundo de Edena (1983-90).

Fue un placer platicar con este autor de culto. A lo largo de tres días hablamos acerca de sus viajes y estancias en Japón, Haití, Italia, Estados Unidos... y por supuesto, de su vida en México: la música de Tito Guízar, de Agustín Lara, el mole que prepara su mamá y el pan de dulce, sus historias de amor, sus grandes héroes e influencias ųJodorowsky, Castaneda, Fellinių, y en una cena, ya inspirado por un tequila, actuó con lujo de detalles las consecuencias de su primera "pacheca". Su excelente humor y la paciencia prodigiosa que demostró a lo largo de su estancia, además del sesgo luminoso de sus sagas historietísticas, llevan a pensar que para Moebius el mundo todavía no se va al caño. De ahí la primera pregunta.

- La tendencia general de tus historias, desde hace años, es positiva: hay liberaciones, iluminaciones, reuniones finales. ¿Podemos decir que eres un optimista?

No. Me considero un trabajador. Cuando empecé, los finales de mis historias no eran tan buenos, fue una evolución, un cambio; porque yo creo que las historias que hacemos tienen un efecto en el inconsciente colectivo. Es como una manera de crear una nueva realidad... bueno, no nueva, pero hay una responsabilidad. Hay muchos caminos posibles para que cada historia que dibujo tenga un efecto en la gente, pero si va a haber un efecto, prefiero que sea positivo. Pero esto no es una decisión política, no es algo totalmente consciente. Porque se pueden tomar decisiones conscientes, y luego las cosas salen de otra manera. Lo que pasa es que en mi trabajo yo sigo la inspiración, hago como el agua que baja por una pendiente, no busco remontarla. Entonces, esa intención positiva llega ahora naturalmente. No sé si viene de una decisión o de un cambio en mi vida. Porque hay dos maneras de ver las cosas: con verdad, la manera positiva, y la negativa. La negativa da la impresión de ser más realista, pero depende de la profundidad del pensamiento, hay un optimismo superficial y también un pesimismo superficial. Lo que es bueno es un optimismo profundo, que tenga raíces en una experiencia, en un deseo de vida muy fuerte. No es una cortesía o un sistema comercial.

¿Y cómo se dio el proceso para llegar a ese optimismo profundo?

Yo creo que el encuentro con Alejandro (Jodorowsky) fue una fuerza muy importante, un cambio importante en mi vida. También las experiencias, pero Alejandro realmente me cambió la percepción y me dio la conciencia del poder de la palabra y de la creación. Aunque es un poder bastante pequeño, porque somos muchos los que lo compartimos. Se divide en mil millones de personas, y cada quien habla, cada quien trata de gritar algo. Claro que cuando un artista tiene una reputación su voz es más fuerte y tiene una responsabilidad más grande. Mientras más grande es el éxito, más grande es la responsabilidad. Pero cuando uno trabaja no piensa en esto, la libertad es la libertad de improvisar.

En tu vida has mantenido un camino espiritual, una búsqueda, a veces contradictoria, como el no ser vegetariano, luego serlo, de manera radical, durante muchos años, y ahora de nuevo no serlo... Y eso se refleja en tus historias; por ejemplo, en El Mundo de Edenalos protagonistas, Atana y Stell, redescubren su identidad a través de la comida, de comer cosas crudas...

No sé si es un camino espiritual, es un camino; si quieres, puedes hablar de búsqueda, pero para mí es una vida, con deseos y decisiones que pueden tomarse, aunque no siempre seguirse. Ahora me gustaría seguir la dieta cruda, de la que hablo en la historia, pero no puedo, porque no tengo fuerza suficiente y porque cambié mi situación de vida... ahora es mucho más difícil, ya no estoy solo.

Ahora que te hemos visto dibujar con esa soltura prodigiosa, nos da la impresión de que tú no sufres del miedo al papel en blanco. ¿Has llegado a tener periodos de esterilidad creativa?

No, nunca. Cuando llego a tener problemas, utilizo lo que ya conozco, puedo repetir; es una manera de empezar con algo que domino. Después de trazar algunas líneas, se descubre una oportunidad; siempre hay una oportunidad de cambiar un poco la cosa, de hacer algo nuevo con lo viejo. Ésa es la razón por la que no tengo miedo. Es por eso que me gusta dibujar, es el único lugar donde no tengo miedo.

¿Hasta qué punto te involucras emocionalmente con tus personajes? ¿Te ha pasado que te enamores de alguno, que no quieras matarlo, o al contrario, que no te guste?

Cuando era más joven, quería matar a Blueberry, ponerlo en situaciones horribles, difíciles, era una reacción de juventud; además de que no tenía el control de la historia, así que era como una rebelión, un reflejo de rebeldía. Pero ahora tengo el control y la responsabilidad, y me gusta poner a Blueberry en situaciones extremas, pero dentro de lo posible, nada más.

¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha traído el paso del tiempo, de los años?

ųLo mejor son mis hijos: tengo dos hijos y dos hijas (de dos matrimonios; la más pequeñita de la dinastía, Nausicaa, tiene sólo nueve meses de edad). Y lo peor es lo que pasó con mi pelo, šno me gusta! Y te lo voy a decir como confidencia, mis dientes también, šestos no son mis dientes! Eso es una pena, es horrible.

¿Qué crees que pueden hacer los historietistas mexicanos para remontar la crisis del comic? Si en Europa y en Francia el problema es la sobreproducción, aquí es la infraproducción... ¿Qué harías tú si tuvieras que vivir otra vez en México y empezar de nuevo?

Tratar de hacer las cosas lo mejor que puedo. Pero desde el principio yo tengo la convicción de que poseo una fuerza y un potencial creativo, una ambición cultural bastante grande. Desde que empecé a dibujar, muy joven, yo me situaba dentro de la historia del arte, a un lado, en una parte pequeña, pero dentro. Pensaba que tenía mi posición en ella. Tal vez es algo que puede venir solo, pero yo creo que es una decisión que se toma. Desde que estaba en la escuela de artes yo pensaba: ésta es mi historia, no nada más la de la gente que ya está muerta, del pasado, es una historia que sigue. Y hay posibilidades para un artista comercial, del comic, de entrar por la puerta chica, pero entrar. Yo sigo creyendo que es posible para todo el mundo. Pero antes de entrar, se debe conocer y conocerse. Porque esto existe dentro de nosotros, sólo que no lo conocemos. El consejo que puedo darle a cualquier artista, es que estudie la historia del arte como la historia de su familia.

¿Y tú dónde te sitúas ahora en la historia del arte?

No me importa. Eso cambia, depende de la visión de la persona que lo diga, depende de la visión de los hechos. Es muy difícil conocer la posición que uno tiene en su propia familia, y en la familia del arte es mucho más difícil.

Puedes hablarnos un poco del papel de las mujeres como heroínas en tus historias, y por otra parte, como autoras y público de la historieta contemporánea?

Bueno, es muy difícil contestar algo así, de golpe. El problema de los hombres y las mujeres es muy, muy complejo, tiene muchos aspectos: emocional, biológico, cultural, económico, etcétera, y siempre se mezclan las cosas. Cuando uno habla en un nivel, la otra persona contesta en otro, en otro plano.

Yo creo que ahora no hay problemas para que una mujer dibuje ųhablamos de los países occidentales. Nada ni nadie impide a una mujer trabajar en cualquier plano ahora, sobre todo en artes, en la creación, en el comic. Pero estas palabras no valen completamente, porque sabemos que en realidad hay muchas cosas que impiden que las mujeres lo hagan: factores económicos, ideológicos tal vez, incluso biológicos... hay algo. La posición de la mujer es al mismo tiempo muy interesante, muy rica, hay una responsabilidad muy fuerte, una posición muy fuerte en la evolución de la sociedad, de la cultura, pero al mismo tiempo hay un precio que pagar; hay muchas actividades a las que no acceden; pero, Ƒsabes qué?, para muchas mujeres parece que la cultura y otras cosas no son tan importantes, dicen que son "cosas de niños" y quieren decir "cosas de hombres". No tienen el mismo valor. Lo que tiene valor es la familia, la seguridad de los hijos y las hijas, y esas cosas, šy tienen razón! Es muy difícil decir palabras sencillas y justas sobre la posición de la mujer...

Es muy bueno, eso sí, que visiten las tiendas de comics, que los lean, son el público del futuro, porque son sensibles, perceptivas, inteligentes como lectoras. šY claro, me encanta involucrar a tantas mujeres hermosas con mis libros!

¿En tus comics hay una relativa abundancia de papeles femeninos, o un equilibrio con los masculinos...

No sé si son muchos. No sé si mi posición es buena, no sé si la posición que tengo les gusta a las mujeres. Pero no me gustan mucho los hombres que seducen a las mujeres a través de las historias, creo que es una hipocresía, no machista sino sexual. El hombre dice: "Te voy a engañar con palabras dulces: la mujer es un ser mejor que el hombre, yo estoy de su lado, me siento muy cerca, muuuy cerca, muuuuy cerca, šadentro!"

(Aquí, una vez más, Jean muestra su talento para la actuación; con voz ronca, seductora, y maniobras peligrosamente aproximatorias, y ya de plano encimosas, ejemplifica lo dicho. Después de reír de buena gana, recupera su afabilidad habitual y continúa...)

Pienso que no es una muy buena posición para las mujeres, ni para los hombres. Creo que la mejor posición para un hombre es desarrollar su particularidad de hombre. Cuando un hombre es perfecto, a la mujer le gusta; sí, aunque parezca absurdo decirlo. La naturaleza creó una armonía entre hombre y mujer. Creo que cuando un hombre no les gusta a las mujeres, es porque no es completo. Y lo mismo del otro lado. Un hombre que trata de ser mujer... yo creo que no es el buen camino. Al mismo tiempo, creo que ser un hombre total es desarrollar la mujer interior, que es algo muy misterioso, no es cosa nada más de decirlo.

Platícanos de tu niñez, ¿cuál fue la primera experiencia, el primer recuerdo que te marcó?

Cuando era pequeño, tendría seis o siete años, mi mamá me regaló un juguete, era un submarino, rojo y blanco, y fui al bosque, al equivalente del bosque de Chapultepec, a jugar, y lo olvidé. Regresé a casa y mi mamá me dice:

"¿Dónde está tu submarino?"

"¡Ay, lo olvidé!" Y corrí y corrí hasta el bosque, y el submarino ya no estaba. Fue muy triste!

Era la primera vez que yo dejaba algo al mundo, como un libro, una historia, pero no era un libro, sino ese juguete. Entonces, quiere decir que cada historia es un submarino, que va por debajo, dentro del subconsciente.

¿En tu trabajo, hay una relación con la poesía?

Sí, para mí es una cosa muy importante la creencia de que la poesía es una manera de ver el mundo en un nivel de percepción muy intenso, como un sueño que no está por debajo de la conciencia sino por encima de ella, lo contrario de dormir. Un sueño que incluso supera el despertar. La poesía viene de esa percepción de las cosas, donde se ve la significación de las cosas, el mensaje que hay dentro del caos de la vida. Parece que la vida no tiene ningún proyecto, ninguna finalidad, pero la poesía le da un sentido, una coherencia.

Si ahorita eligieras una carta del Tarot que te representara, ¿cuál sería?

La primera, El Mago, cómo se dice en francés...? Sí, Le Bateleur, el que tiene su mesa y en la calle habla a la gente, la engaña un poco.

La traducción directa del francés sería en este caso El Charlatán, o El Merolico...

Sí, es eso, engaña, es un charlatán, pero cura, usa la magia del verbo para enseñar, pero todo son puras mentiras. Como lo dice Jodorowsky en su libro, Psicomagia, el bateleur es un tramposo sagrado, hace trampa con lo que dice, con lo que le da a la gente, y yo también.

En la libreta de apuntes de Moebius, Cecilia Pego y yo pudimos observar un adelanto de su próximo trabajo relacionado con Absoluten Calfeutrail (1977), una historia de "oneironautas" o exploradores de sueños que confirma la vigencia de su búsqueda artística con la pureza perturbadora de sus trazos.

Al llegar a este punto de su carrera artística, resulta innegable la influencia que su trabajo tiene en dibujantes, escritores y cineastas; su éxito de ventas es realmente enorme y constante, puede darse el lujo de imponer condiciones a los editores y experimentar libremente nuevos caminos para sus historietas. Moebius es uno de los mejores exponentes de esa difícil mezcla que equilibra el éxito comercial con la calidad artística.

Sus comics son multidimensionales, ofrecen diversas lecturas: desde la simple peripecia, la aventura, hasta el recorrido iniciático o los hallazgos visionarios.

De la misma manera, el dibujantefrancés maneja un amplio espectro de temas, que van desde la ternura de Little Nemo in Slumberland, el humor del Mayor Grubert y la fantasía utópicadel ciclo de Edena, hasta la profunda incursión en los abismos de la neurosis de su personaje Absoluten man, y el controvertido e impactante relato gráfico de iniciación sexual y espiritual Griffe d'ange, con texto de Jodorowsky.

Sin embargo, creo que el gran tema de Moebius es la otredad. El otro que se revela en la diferencia sexual, en la creación de mundos imaginarios, en el extrañamiento de los viajes, y en la locura que nos habita. El otro que somos para nosotros mismos cuando comienza la exploración interior, la otredad de la perfección que no nos pertenece. Así, de la otredad se llega al encuentro, a la reunión, que brilla en las mejores historias de este artista nacido en 1938. Esa misma búsqueda de la perfección, es decir, el alcanzar el máximo desarrollo según el momento y la propia capacidad que, como lo dijo el creador de Starwatcher, El Vigilante de las estrellas, "es siempre momentánea", parece llegar a un punto culminante en la presencia de Moebius: sin grandes aspavientos, deja ver que es un hombre y un artista en plenitud.

 

 

 

Breve manual para historietistas por Moebius

1. Al dibujar, hay que limpiarse de sentimientos profundos (odio, felicidad, ambición, etcétera).

2. Es muy importante lograr la educación de la mano, conseguir la obediencia, para llevar a cabo las ideas. Pero hay que tener cuidado con la perfección. Demasiada perfección y demasiada rapidez, igual que sus contrarios, son peligrosas. Cuando hay demasiada soltura ųdibujos instantáneosų además de que hay errores, no hay voluntad del espíritu, sino sólo del cuerpo.

3. La perspectiva es sumamente importante, es una ley de manipulación ųen el buen sentidoų para hipnotizar al lector. Es bueno trabajar con espacios reales, más que con fotografías, para ejercitar nuestra lectura de la perspectiva.

4. Otra cosa que hay que aprender con cariño, es el estudio del cuerpo humano, las posiciones, los tipos, las expresiones, la arquitectura de los cuerpos, las diferencias entre las personas. El dibujo es muy diferente cuando se trata de un hombre o de una mujer; porque en el hombre se pueden cambiar un poco las líneas, hay una imprecisión que se soporta; pero con la mujer la precisión debe ser perfecta, porque sino se vuelve fea, y se enoja, šy entonces ya no compra nuestro comic! Para que el lector crea en la historia, los personajes deben tener vida y personalidad propias, gestos que vienen del carácter, de las enfermedades; el cuerpo se transforma con la vida, y hay un mensaje en la estructura, en la distribución de la grasa, de cada músculo, en cada arruga de la cara y del cuerpo. Es un estudio de toda la vida.

5. Cuando se hace una historia se puede empezar sin saber todo, pero haciendo anotaciones sobre el mundo particular de esa historia. Así el lector se reconoce y se interesa. Cuando un personaje muere en una historieta, y ese personaje no tiene una historia dibujada en su cara, en su cuerpo, en su vestido, no le importa al lector, no hay emoción. Y entonces los editores dicen: "Tu historieta no vale nada, sólo hay un muerto, y yo necesito veinte o treinta muertos para que funcione." Pero eso no es cierto: si el muerto, o herido, o enfermo, o el que está en problemas tiene una personalidad real que viene del estudio, de la capacidad de observación del artista, la emoción surge. En este estudio se desarrolla también una atención al otro, una compasión y un amor por la humanidad. Es muy importante para el desarrollo de un artista; si quiere ser un espejo, debe contener dentro de su conciencia el mundo entero, es un espejo que mira todo.

6. Jodorowsky dice que no me gusta dibujar caballos muertos. Es muy difícil. Es muy difícil dibujar un cuerpo que duerme, que se abandona, porque en el comic se estudia siempre la acción; es más fácil dibujar gente que pelea, por eso los norteamericanos dibujan superhéroes. Es más difícil dibujar gente que habla, porque hay una serie de movimientos muy pequeños, pero que tienen una significación, y eso cuesta más, porque necesita un amor, una atención al otro, a las pequeñas cosas que hablan de la personalidad, de la vida. Los superhéroes no tienen ninguna personalidad, todos tienen los mismos gestos y movimientos (imita gestos de ferocidad, de pelea, de correr).

7. Igualmente importante es la ropa de los personajes, el estado y el material y la textura son una visión de sus experiencias, de su vida, de su situación en la aventura, que pueden decir mucho sin palabras. En un vestido hay mil arrugas; hay que escoger dos o tres, pero las buenas.

8. El estilo, la continuidad estilística del artista es una simbología, se puede leer como el Tarot. Yo elegí como un chiste el nombre de Moebius, cuando tenía 22 años, pero en realidad hay un significado en eso. Si tú traes una camiseta con un Quijote, eso me habla de quién eres. En mi caso, le doy importancia a un dibujo de relativa simplicidad, así se pueden hacer indicaciones sutiles.

9. Cuando un artista, un dibujante sale a la calle, no ve las mismas cosas que la gente normal. Lo que ve es documentación sobre la manera de vivir, sobre la gente.

10. Otro elemento importante es la composición. Hay que estudiar la composición de nuestras historias, porque una página, o un cuadro, es un rostro que mira al lector y que le dice algo. No es una sucesión de viñetas sin significado. Hay viñetas llenas y vacías, otras con dinámica vertical u horizontal, y en eso hay una intención. La vertical anima; la horizontal calma; la oblicua hacia la derecha, para nosotros, occidentales, representa la acción que se dirige al futuro; la oblicua hacia la izquierda dirige las acciones al pasado. Los puntos representan una dispersión de energía. Algo puesto en el centro focaliza la energía y la atención, concentra. Son símbolos básicos de la lectura, que ejercen una fascinación, una hipnosis. Hay que tener una conciencia del ritmo, ponerle una trampa al lector para que caiga, y cae, se pierde, y se mueve dentro con placer, porque hay vida. Hay que estudiar a los grandes pintores, los que hablan con sus cuadros, de cualquier escuela o época, eso no importa, y hay que verlos con esa preocupación de la composición física, pero también emocional. De qué manera la combinación de las líneas en ese artista nos toca directamente el corazón.

11. La narración debe armonizar con el dibujo. Debe haber un ritmo visual ųdesde la colocación de las letrasų, y la trama debe manejar la cadencia correctamente, para comprimir o para alargar el tiempo. Hay que tener cuidado con la elección y la dirección de los personajes. Usarlos como un director de cine y estudiar las distintas tomas.

12. Cuidado con la influencia devastadora del comic norteamericano en México, porque ellos sólo estudian un poco de anatomía, composición dinámica, los monstruos, las peleas, los gritos y los dientes. Me gusta también, pero hay muchas más posibilidades que hay que explorar.

13. Hay una conexión entre la música y el dibujo. Pero esto también depende de la personalidad y del momento. Hace tal vez unos diez años que trabajo en silencio, y para mí la música es el ritmo de las líneas. Dibujar es a veces estar a la caza de hallazgos, šuna línea justa es un orgasmo!

14. El color es un lenguaje que el dibujante utiliza para manipular la atención del lector y para crear belleza. Hay color objetivo y subjetivo, los estados de ánimo de los personajes influyen en el colorido, y la luz puede cambiar de un cuadro a otro, según los espacios representados y la hora del día. Hay que estudiar con atención el lenguaje de los colores.

15. Sobre todo al principio de la carrera, hay que tratar de crear historias cortas, pero de muy alta calidad. Hay mayores posibilidades de terminarlas con éxito, y de colocarlas en revistas o con editores.

16. Hay ocasiones en las que nos dirigimos hacia el fracaso a sabiendas, elegimos un tema, una extensión, una técnica que no nos conviene. Después no hay que quejarse.

17. Cuando se mandan originales a los editores y hay rechazo, hay que preguntar las razones. Hay que estudiar las razones del fracaso, y aprender. No se trata de lucha, ni con nuestras limitaciones ni con el público o editoriales. Se trata más bien de manejarlo como el aikido: la fuerza del que embiste es utilizada para derribarlo con el mínimo esfuerzo.

18. Ahora es posible encontrar lectores en cualquier parte del planeta. Hay que tenerlo presente. Para empezar, el dibujo es una forma de comunicación personal, pero esto no quiere decir que el artista se encierra en su burbuja; es comunicación con los seres cercanos, consigo mismo, pero también con gente desconocida. El dibujo es un medio para comunicarnos con la gran familia que no conocemos, el público, el mundo.

Artículo de  Una Pérez Ruiz / Publicado en: http://www.jornada.unam.mx/1996/08/18/sem-moebius.html

José Ricardo Carballo - Bajo su propio riesgo