Revista Íkaro no solo llega a la madurez de su edad, sino que se muestra más terca por desaparecer, esta se adapta, por eso donde muchas desaparecen en el espectro de la red, ella se mantiene. Aunque haya que sobrevivir, se debe tener estilo, “primero muerto que sencillo” dicta la frase.

Dos décadas para un humano tan solo es el comienzo de la vida, pero cuando se trata de una publicación significa el doble, pues alcanza una plenitud y hasta podría decir cierta sabiduría. La madurez es distinta cuando se trata de publicaciones.

Pero en cuanto a revistas de tipo cultural, tener tantas horas a cuestas es una victoria en un mundo cada vez más anoréxico de pensamiento, donde todo lo referente al arte va quedando obsoleto ante tanto artilugio tecnológico.

 “Cuando empecé Íkaro sólo tenía claro que iba a ser un folleto fotocopiado de poemas, hecho entre una máquina de escribir y una computadora de monitor de blanco y negro con Windows 95” – comenta Adrián Montenegro.

Su nacimiento fue espontaneo, sin pretensiones comerciales, las mismas que aún mantiene y nadie comprende.

“En el mundo del capital si no exprimes todo lo que puedas a tus creaciones eres un mal negocio. Por ello hace mucho tiempo dejo de buscar publicidad. A la larga terminaría siendo un catálogo de productos como los periódicos de hoy.” – agrega con cierto orgullo.

Su editor y creador se sometió al escrutinio desde el chat en Facebook y las cervezas obligadas en algunos lugares. Realmente cuando me puse a realizar las preguntas solo pensaba en realizar 10 o 12 preguntas, pues cuando termine, había más de ochenta. Suficiente para algún libro, quizás cuando el creador de Íkaro se convierta en leyenda, como el mito alado que le da nombre a esta publicación.

¿Se siente cansado después de  20 años de hacer Revista Íkaro?

-¡Claro!, más de una vez he querido dejar todo tirado, a veces se siente que nada de esto vale la pena, para que seguir haciéndolo. Pero de pronto caminas por ahí y alguien te pregunta cómo va la revista, que le encanta, entonces como que retorna la vibra para seguir.

¿Has pensado en buscar algún relevo?

-Si, más ahora que llegue a los 40 años de edad, aunque no tengo ninguna crisis existencial, si miro más el futuro y realmente me gustaría que si me muero alguien continúe, el problema es que aún no aparece el “heredero” correcto, bueno, talvez en 20 años más llegue alguien.

¿20 años más, no se piensa detener?

-¿Por qué parar?…creo ahora más que nunca que revistas como Íkaro son necesarias, además tiene más credibilidad una publicación con experiencia que una de tantas que salen y luego desaparecen, ese es el problema con la internet, se empiezan muchos proyectos que en cuestión de tres o cuatro años se van.

¿Qué proyectos de cultura o contracultura te gusta leer?

-En Costa Rica, la única web/revista que merece mi respeto es Literofilia, del escritor Warren Ulloa es de los pocos que realmente entienden que es hacer una revista. A nivel impreso los muchachos de Conjetura y el periódico mensual OJO del veterano periodista José María Penabab. Pero en publicaciones impresas te soy sincero estoy muy desconectado, al rato hay muchas de gran calidad escondidas por ahí. En cuanto a sitios web que no son nacionales son muchas que leo y me gustan, pues tienen madurez y no son publicaciones ocasionales. En proyectos de cultura hay muchos de gran calidad, pero a los cuales se les da poco o nulo apoyo, acá si el Ministerio de Cultura no te brinda ayuda, cuesta mucho que llegues a mucha gente del país. Además de la manía de centralizar todo en San José, es algo que esta matando la percepción del asunto cultural en Costa Rica.

¿Ves mal muchas cosas que hacen las nuevas generaciones en cuanto a sitios web culturales?

-No me mal intérpretes, lo que miro mal es la falta de compromiso, es como si estar dormidos en su zona de confort fuera la meta máxima, algunos se salen del saco, pero son los menos y no duran nada. Desde que las redes sociales dieron su salto máximo he tenido la oportunidad de ver muchos artículos que comparten de revista nuevas, pero algunos son artículos vacíos; como ver una película de superhéroes, para pasar el rato.

¿Pero las redes sociales no son del todo malas?

-Por supuesto, dependen del uso o el abuso, yo las utilizo mucho para comunicarme o para comunicar, pero no soy un ego-maníaco que pasa haciendo exhibicionismo de su vida privada en ellas.

¿Entonces algo como Facebook facilita la divulgación cultural?

-Es una herramienta, como lo es una computadora o el PDF, pero no te niego que bien usada brinda gran ayuda. Íkaro tiene 20 años, la primera web que le hice fue en el 99, en la desaparecida plataforma Geocities. Luego cuando estudie diseño web, le desarrolle una en html. Con la llegada del html5 la cosa cambio,  pero gracias a las redes sociales ahora llegamos a muchas personas no solo en Costa Rica, sino fuera del país. Hay que recordar que una web que solo brinde noticias de actividades culturales no la hace una revista cultural.

En ese caso en que se diferencia Revista Íkaro de otras publicaciones culturales.

-Mi objetivo siempre ha sido mostrar que para saber de cultura no tenes que ser un snob de universidad, de esos que se la pasan en inauguraciones y exposiciones, o de los que leen muchos libros para repetir frases subrayadas. Cuando las personas comunes y corrientes, de esas que filosofan con cerveza y café, les pones a un monigote intelectual lo que haces es espantarlos, como estar en una clase de contabilidad y vos no sabes de lo que hablan, es lo mismo. Aunque en Íkaro hay artículos profundos, siempre tratamos de ponerla en palabras sencillas de comprender. Además yo en lo especial no me ando creyendo el ser más cultural del planeta, como algunos con los que me he topado.

¿Cuál es el futuro de Revista Íkaro?

-Más que futuro, lo primero es consolidarla a nivel internacional y para ello estoy buscando un staff permanente y colaboradores para tener una publicación que llene los zapatos de una revista cultural que involucre a toda habla hispana, además tambien Ikaro tiene un nuevo hijo llamado El Cosmonauta, que ahí se va formando poco a poco. Segundo y es un proyecto que desde hace 8 años persigo, es el de abrir un Pub con el nombre de la revista.

Un Pub, ¿Por qué ese tipo de giro?

-No es un giro, Íkaro nació en un bar, antes tenía una sección llamada “Los versos etílicos”. Yo lo veo más como un complemento, donde poder realizar actividades propias de la revista y seguir ganando “adeptos” y si el proyecto funciona, llevarlo a otros lugares.

¿Cuál es la clave para seguir vigente tanto tiempo?

-Tal vez ser demasiado terco para dejar algo que amas tanto de lado y por supuesto adaptarse siempre. Además de ganar amigos y enemigos, esa es la clave, si solo tienes pelotudos que te alaben no sirve de nada tu esfuerzo.

Por ultimo ¿A quién le agradecerías por la existencia de Íkaro, a dios no creo, ya que eres agnóstico, según me cuentas?

– Hay tanta gente que ha pasado por las páginas de Íkaro o que han colaborado de una forma u otra, que no me gustaría dejar por fuera. Desde mi esposa Paola, que la conocí gracias a la revista. A viejos amigos como Julio Matamoros, Arturo Jiménez, Steven Ramírez, Roberto Cambronero, Erick Chinchilla, Mayer Morice. Mi hermano Esteban Montenegro, Iván Méndez, un primo con quien hice la primera Íkaro. Chicas maravillosas y talentosas como Meylin Zeledón, Cristina Corrales, Pamela Frank, entre muchas que en su momento aportaron  con su talento. Realmente hay muchas personas que en 20 años han hecho realidad que estemos donde estemos, para todos, mi abrazo y cariño incondicional. Y perdón por no nombrarlos a todos, pero hubiera parecido los créditos de una película.

Entrevista realizada por Ruben Díaz, periodista.

 

 

 

José Ricardo Carballo - Bajo su propio riesgo